Con un minuto de silencio en homenaje a los 32 cubanos caídos en Venezuela el pasado 3 de enero, víctimas del ataque con bombas y misiles del gobierno de Estados Unidos en esa hermana nación, inició el mitin realizado en horas del mediodía de este lunes en el emblemático edificio de la Radio y la TV cubanas.
En el encuentro – presidido por el Presidente del Instituto de Información y Comunicación Social (ICS), Alfonso Noya Martínez y el Presidente de la Unión de Periodistas de Cuba, Ricardo Ronquillo Bello – los cuadros, directivos y trabajadores en general del ICS, reafirmaron la Declaración del Gobierno Revolucionario cubano del pasado sábado, reclamaron la liberación inmediata del presidente legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro Moros y la primera combatiente, Cilia Flores y transmitieron el más profundo abrazo, las condolencias y el apoyo incondicional a los familiares de los cubanos caídos en ese hermano país, en cumplimiento de su deber, así como la irrestricta decisión de lucha por la unidad y la soberanía de los pueblos de Nuestra América.

A continuación compartimos íntegramente las palabras pronunciadas en este acto por el Secretario del Comité del Partido Comunista de Cuba en el ICS, Rafael Cruz Ramos:
Consternados, rabiosos, así comenzaba Mario Benedetti su poema dedicado al Che. Así nos sentimos hoy, consternados por el crimen que nuevamente, de la daga imperialista, nos arrebata a nuestros hijos. Y estamos rabiosos, pero no es la visceral rabia animal, sino la tremenda, consciente y profunda rabia del guerrillero, del revolucionario, del que comprende- al ver caer las bombas yanquis sobre los humildes- que el verdadero sentido de la vida es luchar contra el imperialismo yanqui.

Los acontecimientos que nos reúnen hoy son conocidos ya, el gobierno de los EE.UU. atacó con bombas y misiles, al hermano pueblo de Venezuela, en esa agresión secuestraron a su presidente legítimo y a su esposa. No hay una sola razón, moral, jurídica, de derecho internacional, no hay una sola ley, un solo argumento que pueda dar sentido a ese secuestro absurdo, violento, brutal.
A la agresión criminal yanqui del 3 de enero, se enfrentaron los combatientes cubanos que cumplían misión en Venezuela, 32 de ellos fueron asesinados. Sangre cubana en Nuestra América, sangre de héroes del pueblo, de hermanos, de hijos, de familias que nuevamente, como demasiadas veces se enlutan, pero se alzan, se consternan, pero alimentan la rabia profunda con la que plantamos cara al agresor.
El internacionalismo, como el antimperialismo, son parte de la herencia genética de nuestra cultura, somos internacionalistas como pueblo, como nacionalidad. Nos sentimos orgullosos de ser parte de las misiones sociales, esas que en la Operación Milagro devolvió la visión a millones de personas, que fundó la Escuela Latinoamericana de Medicina, que enseña a leer y a escribir. Nos sentimos orgullosos de nuestros combatientes, quienes, a solicitud de otras naciones van allí a defender la humanidad.
No hay que explicar mucho, por qué somos antimperialistas. Más allá de cualquier otra postura ideológica o crítica social, basta con recordar la larga historia de sangre y muerte, de engaño y traición, de expoliación y dolor que ha dejado en Cuba y en Nuestra América los Estados Unidos que – al decir de Bolívar – parecen destinados por la providencia para plagar de desgracias nuestras tierras en nombre de la libertad.
Los cubanos y las cubanas somos martianos y de esa ética formidable nos llega el antimperialismo porque la revolución en este archipiélago rebelde, martiano y fidelista, existe para impedir que se extiendan por las Antillas los EEUU y caigan con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América.
Comprendamos compañeras y compañeros, que el imperialismo no tiene escrúpulos, sus valores son los del fascismo, los de la muerte y los del despojo. Fueron por la Revolución Bolivariana para hacerse de las riquezas de ese país. Intentarán venir por Cuba, que no tiene petróleo, pero sí algo más: tiene el ejemplo, tiene la independencia, tiene la dignidad y tiene la moral y al pueblo que los ha enfrentado y derrotado por más de seis décadas. El pueblo que no se ha rendido y no se rendirá. El pueblo que sabe dónde está su trinchera, su fusil y el verdadero enemigo.

Este pueblo cubano, que abriga la esperanza de conmemorar el Centenario de su Comandante en Jefe en paz y celebración, pero consciente, que de ser necesario lo hará con las armas en las manos, en las ciudades y en los montes, en cada pedacito de patria agredida, esa que se defiende con la vida, porque sin patria, no hay libertad posible.
Camaradas:
Honremos a nuestros mártires caídos en la defensa de Nuestra América en el trabajo y en la preparación para la defensa. No olvidemos nunca que a la fiera no se le detiene con lágrimas sino con firmeza y valor.
GLORIA ETERNA A LOS MÁRTIRES DE LA PATRIA
¡ABAJO EL IMPERIALISMO!
¡VIVA FIDEL!
PATRIA O MUERTE: ¡VENCEREMOS!


