A pocas jornadas de la celebración por el aniversario 67 del triunfo de nuestra Revolución y el advenimiento del nuevo año, “Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz”, consternados aún pero más combativos que nunca ante la agresión imperialista a Venezuela y la sangre derramada allí por combatientes cubanos, hermanos venezolanos y personas inocentes, rememoramos hoy el aniversario 67 de la entrada de la Caravana de la Libertad a territorio habanero, con Fidel al frente de los barbudos de la Sierra, días que nos ratificaron el camino de la victoria y la lucha definitiva por nuestra independencia.
Frente al emblemático edificio de la Radio y la television cubanas, en el Vedado capitalino, uno de los lugares donde entonces se detuvieron los rebeldes y fueron abrazados por el pueblo del cual formaban parte, llegaron los protagonistas de la reedición de la caravan, integrada por combatientes de la Revolución, pioneros y jóvenes, a los que se recibió con emoción, consignas y la ratificación de que cada uno – como nos enseñó Fidel – es su propio Comandante en Jefe si fuese necesario.

El acto estuvo presidido por Roilán Rodríguez Barbán, Primer Secretario del Comité municipal del Partido en la Plaza de la Revolución, Alfonso Noya Martínez, presidente del ICS y Rosabel Gamón Verde, Ministra de Justicia, así como otros dirigentes del PCC, el gobierno, las organizaciones politicas y de masas, organismos, entidades, empresas del territorio y una representación del pueblo capitalino.
«Si aquella caravana fue por toda Cuba marcando el inicio de una nueva era, esta que ahora de manera simbólica sigue sus inquebrantables pasos, también llevará la convicción de que no habrá rendiciones, ni quedará en el olvido tanta historia escrita por quienes nunca se cansaron de luchar», expresó Helen Echevarría Ramírez, miembro del Buró Provincial de la UJC de la Habana, quien tuvo a su cargo las palabras centrales del acto.

«En sus palabras el comandante en jefe, a penas aludió al pasado, a los años de sacrificio que empezaban a quedar atrás. Sino que montado en la crespa emocionante de los acontecimientos se proyectó al futuro y previno contra un optimismo fácil; nos decía y cito: «No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil».
La guerra ciertamente, había acabado, aseveraba, pero empezaba la revolución y un desafiante camino de progreso se abría en el país», agregó Echevarría Ramírez.
Un momento especial fue el dedicado al Comandante en Jefe de la Revolución. No podía ser de otra manera; se rememoró su guía certera, su palabra precisa, sus ideas visionarias, esa convicción inquebrantable en la victoria de nuestro proceso revolucionario y todo el legado, el ejemplo que hoy continúa nuestro pueblo en la defensa de nuestra soberanía y de las causas justas de la humanidad, siempre con el compromiso de estar donde quiera que haga falta luchar contra el imperialismo.

Así lo dejo claro también la joven cubana en sus palabras: «Ahora, como entonces, son tiempos de hacer Revolución. Grandes eran los desafíos para aquella generación y grandes lo son para la nuestra, sin embargo, ni entonces, ni ahora, se ha tenido otra convicción que no sea la de seguir adelante con optimismo, combatividad, creatividad y confianza en que podremos superar todos los obstáculos. Pantentizamos con firmeza que junto a la guía y conducción de nuestro invencible Partido, continuaremos en la defensa de la Patria»


