Sin oyentes, no hay Radio

El día del oyente y la familia radialista fue solo el pretexto, porque nuestras emisoras de radio a lo largo de todo el país y en especial, Radio Progreso  siempre tiene las puertas abiertas y se nutre de la fidelidad y de los aportes de quienes le escuchan y le siguen diariamente, para seguir haciendo la programación radial que los públicos necesitan y merecen.

Así se ratificó en un hermoso y motivador encuentro de quienes hacen posible los diferentes espacios de “la emisora de la familia cubana” y sus públicos, quienes – a pesar de limitaciones económicas, electroenergéticas y otras – no pudieron dejar pasar la oportunidad de compartir, intercambiar, sugerir, revisitarse por dentro y escuchar a los seguidores, la razón de ser de la programación radial.

En el emblemático Estudio 1 “Benny Moré” tuvo lugar la actividad diseñada para que los oyentes que pudieron llegar conocieran a locutores, artistas, músicos, personal técnico y directivos de la tan querida emisora que transmite cada día desde el edificio de Infanta en la capital cubana, cuya audiencia fiel se comunica desde los más remotos lugares rurales de nuestra geografía nacional hasta las ciudades capitales de cada provincia.

“Se trata de un puente vital, de gran potencial para el medio” diría uno de los conductores de la actividad. Y agregó: “La Radio tiene lo que necesitan nuestros oyentes para su distracción, su cultura, su información y cada puente que construye lo hace – en su mayoría – en familia o con parte de ella, contribuyendo de forma decisiva a la educación y la unidad de estas”.

Por su parte, la directora de la emisora, Cristina Reyes Paradelo, agradeció a los presentes y a todos los que siempre escuchan la emisora y recordó que son varios los momentos que en el año intercambian de forma directa con los más variados públicos, en encuentros como este, a través de peñas ya articuladas y reconocidas por su valor humano, lo cual contribuye al diseño de la programación.

“En momentos como los que estamos viviendo, de tantas situaciones económicas complejas, hay que reconocer mucho más a los oyentes, quienes se preocupan del más mínimo detalle: si no se está transmitiendo llaman, si falta un locutor habitual preguntan si está enfermo o enferma, si se cambia un programa de su horario también lo hacen, algunos aportan a investigaciones, a estudios de audiencia con criterios muy sólidos que nos hacen repensar lo que hacemos y adaptarnos a los nuevos tiempos”, señaló.

Los que hasta allí llegaron – hasta Radio Progreso – fueron también testigos, en vivo, de fragmentos de espacios muy queridos como la Discoteca, Ritmo, La novela de las 2 y acogieron en su seno a los fundadores y protagonistas de La peña de la Sombrilla, la que nació hace ya dos años como un espacio sencillo y ya es todo un proyecto comunitario para compartir, confraternizar, ayudar a personas necesitadas, entre otras nobles misiones en las que son indispensables artistas y trabajadores de la emisora de la familia cubana.

Apenas fueron algunas horas en esta mañana, pero ocurre todos los días mediante llamadas, correos electrónicos, a través de las redes sociales digitales. A lo largo de toda Cuba se han compartido criterios, felicitaciones y sobre todo, el agradecimiento a los públicos, porque – definitivamente – sin oyentes, no hay radio.